Mi nombre es Desirée Mora Pedraza, aunque firmo con Deromza y ahora me creo artista por ello. Antes de eso, ya me interesaban las letras y el arte. Puede que mi abuelo fuera, en parte, responsable. Me enseñó a leer con dos años y a preguntar sobre la existencia con cuatro. Fueron esas cuestiones metafísicas las que me llevaron a estudiar Psicología y a graduarme.
Siento que, de alguna forma, debo devolverles a los libros, a la filosofía y al arte lo que en los días pasados hicieron por mí. Y creo que la mejor forma de hacerlo es dejando que aquellos que lleguen a conocerme encuentren ahí su refugio: en los libros, la filosofía y el arte.
Por eso, un día, con once años, puse un cojín en la silla del escritorio para poder llegar al teclado y empecé a escribir.
El resto es historia.
Nunca mejor dicho.